Sobre la formación de símbolos y la alegoría.

Donald Meltzer

SOBRE LA FORMACIÓN DE SÍMBOLOS Y LA ALEGORÍA

Este artículo va conjuntamente con “Acerca de Signos y Símbolos”. Lo siguiente es una transcripción de la conferencia dada al final del Congreso en Florencia en febrero del 2000: “A Developmental View of the Psychoanalytical Method” , organizado por Associazione Martha Harris di Psicoterapia Psicoanalitica dell´Infanza e dell´Adolescenza (EFPP).

 

Como Catharine [Mack Smith] acaba de decir, el trabajo de Virginia [Ungar] será difícil de emular; fue bastante maravilloso y me colocó entre las estrellas en las que nunca había soñado estar; ella fue muy amable. De hecho no intento seguirla, sólo hablaré de algunos sueños maravillosos que una paciente me contó justo antes de unas vacaciones. Estos sueños ilustran algunos de los temas que me han interesado y fascinado durante bastante tiempo, y agradeceré los comentarios vuestros sobre estos sueños porque me parece que vale la pena hablar en grupo de estos sueños, más como un taller que como una ponencia.

El primer sueño lo llamamos “El sueño de Botton” porque como el sueño de Botton en Sueño de una noche de verano (Acto 4, esc. 1, líneas 199-217) eso “no tiene fin”: tiene material en el cual cavar y cavar y siempre descubres algo interesante, electrizante. La paciente, de mediana edad, empezó su relato del sueño diciendo que Las naciones estaban en marcha. No sabía qué quería decir con esto pero fui puesto en sobreaviso de que algo interesante surgiría, y ella lo describió geográficamente: Había un primer nivel que parecía estar en una llanura árida de África. Las masas de gente moviéndose sobre esta llanura parecían que tenían urgencia, casi corriendo tanto como podían, casi como refugiados llevando sus pertenencias sobre sus cabezas, y yendo obviamente a algún sitio. El segundo nivel, que parecía de algún modo detrás de ella, estaba arriba de todo de una alta meseta y esta gente parecía particularmente harapienta y deprimida, como los refugiados de un sitio como Kosovo, arrastrándose hacia delante. Ella sentía que había algo peligroso en esta gente. Pensó que ninguno de los dos grupos –el grupo que estaba en la llanura árida debajo, o el grupo que estaba en la meseta igualmente árida arriba- fueran capaces de ver el horizonte; para ellos todo parecía plano. En un sentido eran “flat-earthers”, gente para quien la tierra parecía plana. La implicación por supuesto fue que todos nosotros éramos flan-earthers que nos caeríamos al final [del horizonte].

El grupo en donde estaba ella, estaba en el lado verde de la meseta, rico en praderas con algunos árboles. Este grupo se movía de una forma pausada pero no indolente; no parecían tener prisa de llegar a algún sitio y tampoco de marcharse de algún sitio: ni huyendo ni deseando llegar.

Su asociación fue que estos diferentes niveles parecían tener no sólo significado geográfico sino también geológico. Le recordó la manera en que los movimientos geológicos provocan terremotos y erupciones volcánicas, etc.: o sea niveles geológicos con implicaciones catastróficas. Pensaba que las implicaciones de los dos grupos de gente huyendo y gente persiguiendo algún objetivo eran muy sociológicas. La imagen me hizo recordar la situación -durante la guerra civil de los Estados Unidos- cuando había liberaciones masivas de esclavos negros. Las caravanas de esclavos liberados desfilando y creyendo que iban a cruzar el río Jordán y llegar a la tierra prometida., como esas ideas de la Biblia expresadas en las famosas canciones. La tragedia fue que cuando esas columnas de esclavos llegaron al río siguieron desfilando, entraron en el agua y se ahogaron. Fue un poco como los lemming, un tipo de delirio suicida en masa, empujándoles hacia delante, y muy diferente de los refugiados en la meseta quienes obviamente huyeron de la persecución y terror y en su huida provocaron sensaciones de peligro y agresividad.

Ahora personalmente pensé que eso era un comentario sobre los estados mentales: relacionado, por ejemplo, con lo dicho por Freud de que los neuróticos sufren de recuerdos, siempre mirando atrás y pensando en lo que pasó, y atados por lo que él llamó la compulsión a la repetición de repetir los conflictos y ansiedades del pasado. Lo que no aclaró tanto fue que pacientes como Emma von…, por ejemplo, estaban continuamente mirando al futuro diciendo ‘y si esto pasa’ y ‘si aquello pasa’. Sufrieron constantemente de peligros imaginarios conjeturados a través de ‘si esto’. Encuentras muchos de estos estados en la práctica clínica: personas atrapadas entre ‘si sólo’ sobre el pasado y ‘si’ en relación al futuro; y entre ambos niveles de conjeturas sobre el pasado y conjeturas en relación al futuro, el momento presente de algún modo era comprimido y no experimentado como la realidad. La realidad era todo pasado y futuro; el presente era el momento evanescente que sólo pasaba como la vista desde un tren que andaba rápido, pasa tan velozmente que no puedes vivir en ese momento.

Esto me parece que es la estructura esencial de la formación de símbolos: movimientos complejos en muy diferentes niveles. Los movimientos a través de la árida llanura africana también le recordaban a mi paciente a animales buscando charcas. Por lo tanto hay referencias a muchos niveles de ideación dentro de la formación simbólica de este símbolo: geográfico, geológico, animal, humano, y probablemente algún intento de descubrir el presente, representado por el nivel verde entre la llanura árida y la meseta árida. En este nivel verde le era posible a la gente vivir en algún tipo de paz y ver el horizonte de tal manera que les informó de que la tierra no era plana, sino que vivían en un objeto moviéndose en el espacio, en un sistema que tenía sus propias leyes, a las que se podía descubrir y hacer pronósticos, tomar medidas, etc. Por tanto, el sistema contactó con la muy antigua ciencia astronómica y su astrología. Al igual que la arqueología descubre una civilización antigua tras otra, parece que siempre se descubre que se tenían ideas astrológicas y maneras de medir los movimientos del sol, la luna y las estrellas: o sea, fueron concientes de que vivimos como una parte de un sistema planetario.

Esta idea de sistema planetario es, de muchas maneras, el origen de la religión, y realmente se la puede aplicar a todo. Parecería ser un método bastante universal de organización para individuos, sea cual sea el nivel de abstracción dentro de su self: se organizan como sistemas planetarios. Y, por supuesto, la familia humana es la unidad planetaria de la vida humana: es natural que los hijos circulen de manera planetaria alrededor de los padres, como el sol y la luna de su particular sistema planetario. Y si uno de los hijos deja este sistema planetario (como Martha Harris y yo intentamos describir en nuestro Modelo) cae fuera de la fuerza de atracción gravitacional de los padres, en lo que Kierkegaard habría llamado ‘desesperación’. La situación más desesperante es, por supuesto, la enfermedad tipo esquizofrénica, en la cual los individuos se alejan de la raza humana flotando y parecen no participar en nada, haciendo nada, no teniendo experiencias: un vacío de acontecimientos mentales que invita a la formación sistemática de delirios como un sustituto de los hechos evidentes del sistema planetario de la familia.

Hoy, por supuesto, existe mucha preocupación de que este sistema planetario de la familia se haya desintegrado: debido al número de divorcios, los hijos son arrojados desde un sistema planetario a otro, con padrastros (hombres y mujeres), y siendo abandonados en la comunidad por la negligencia de los padres, etc. Se cree que este deterioro de la familia es consecuente con el deterioro de las creencias religiosas: lo que se ha llamado (después de Nietzche) la ‘muerte de Dios’, el colapso de la iglesia católica y el surgimiento de una multitud de cultos religiosos de un tipo u otro. Es verdad que parece que amenazara con el caos y -como Virginia describió en su trabajo- nos recuerda que lo que damos por sentado es el estado mental del bebé antes o después de nacer. Esta presunción no tiene fundamento probablemente. Nos olvidamos de que la base genética del bebé es algo que ha sido preparado a lo largo de millones de años y en ningún sentido es caótica. La velocidad con la cual los hijos se adaptan y aprenden, es evidencia del grado en que el desarrollo ha sido programado desde infinitas generaciones pasadas. Las raíces del desarrollo están allí, incluidas. Las técnicas del cuidado parental, tanto pasa en el nivel de la familia o del gobierno local o del Estado u otras situaciones parentales asumidas, necesitan reflejar el hecho de que estas raíces programadas del desarrollo ya existen. La función de los padres no es prescribir el progreso sino asistir al crecimiento desde esas raíces.

En El proceso psicoanalítico intenté describir lo que fue la historia natural del método psicoanalítico. Lo vi también como programado en el sentido de que el cuidado parental está programado, y eso me pareció entonces un argumento poderoso para no hacer prescripciones o buscar innovaciones, sino sólo continuar mirando lo que va sucediendo. Y creo que este es el modo correcto de asumir la profesión psicoanalítica. El instrumento que nos permite seguir es, por supuesto, la relación transferencia-contratransferencia que puede emerger entre paciente y analista. He descubierto recientemente de que no es verdad que siempre emerja: es impedido por lo que he llamado la transferencia pre-formada, o sea los intentos del paciente de seguir las expectativas de Freud en relación a la compulsión a la repetición. Por tanto, la transferencia sería una repetición del pasado. Intenté describir el método para evitar esta repetición interminable que otorga la apariencia de ser un proceso analítico pero no lo es. Y la razón es que nada sorprende al paciente -nada que diga el paciente, nada que diga el analista lo sorprende-; y eso, por supuesto, es muy desalentador para ambos: el paciente y el analista. Digas lo que digas la respuesta del paciente es siempre: ‘oh, sí, siempre he sabido esto’. Te preguntas: ¿es verdad?

En cierto sentido, por supuesto, sí que es verdad. Lo que tenemos que decir es algo que el paciente sabe desde hace millones de años. Pero el hecho de que ellos no se sorprendan que otro ser humano reconozca eso y sea capaz de formularlo en alguna clase de medio verbal o meta-verbal de comunicación es una prueba de que el paciente está invocando alguna omnisciencia muy poderosa. ‘Sí, siempre he sabido esto’.

Ahora, me gustaría dejar a un lado el primer sueño, que me explicó al principio de la semana, dos semanas antes de la interrupción de las vacaciones, y ahora presentaré un sueño de dos semanas más tarde, cuando faltaban dos días para el inicio de las vacaciones. La paciente soñó que estaba en un barco lujoso, bastante grande, un tipo de crucero, muy elegante. Miraba el suelo y admiraba especialmente el parquet elegante, los adornos de latón en la pared, etc. Estaba en lo que parecía una sala de estar con mesas y sillas y un bar, obviamente era un crucero de lujo. No recordaba si había más gente allí pero piensa que probablemente sí que había. Salió fuera, a la cubierta y se sorprendió con lo que encontró allí. En la cubierta, en la proa del barco, encontró un jardín de flores muy primoroso, no el tipo de cosas que esperas encontrar en un crucero. Entonces caminó hacia la popa del barco, y ahí descubrió un cementerio con lápidas, que también le sorprendió.

Su asociación con este sueño fue que el barco era muy parecido a un tipo de barco que en efecto se construye en un astillero que está en un canal cercano a su casa. Se construyen los barcos uno a uno, una clase de Rolls-Royce de elegancia náutica. Sin embargo, este canal es sólo apropiado para barcos largos, ya que es demasiado estrecho para esos ‘Rolls-Royces’, por tanto cuando se termina un barco se necesita una grúa que ha de levantar al barco y llevarlo varias millas hasta un canal que se llama Gran Union Canal, que es suficientemente ancho para botarlo en el mar.

Combinando estas asociaciones con la descripción en el sueño de un barco elegante tipo crucero de vacaciones, llegué a considerarlo como un ‘barco de los locos’, una idea medieval que sirvió de tema a varias obras de ficción (por ejemplo, uno escrito por Catherine Anne Porter). Este interior elegante y lujoso te conduce al jardín de las flores en la proa del barco pero también a las lápidas del cementerio de la popa. Obviamente, lo que pretende es ser una alegoría del nacimiento, de la vida y la muerte: pasas nueve meses en el confort elegante y lujoso del vientre, después de nacer floreces de un modo relativamente fugas pero inevitablemente te diriges al cementerio. Es un barco de locos porque se mofa del optimismo humano; y la manera en la cual se mofa del optimismo indica que la construcción y transporte del barco es un asunto de ingeniosidad humana. La genialidad humana ha construido este barco con su jardín y sus lápidas; como un cuadro surrealista, con sus sorpresas y paradojas, donde los objetos y las sombras están disociados unos de otros de una manera sorprendente.

Consideremos ahora este sueño yuxtaponiéndolo con el primero. Me parece (y le pediría a Meg [Harris Williams] que haga un comentario sobre esto) que lo que tenemos aquí es una distinción entre alegoría y símbolo. Entiendo que la alegoría consiste en la sustitución bastante ingeniosa de elementos conocidos por lo que es misterioso y desconocido; es un tipo de trampa [cheat] porque simula traer lo desconocido dentro del mundo de lo ya conocido (la vida es loca…). El símbolo, en cambio, es como el sueño de Bottom, lleno de misterio e inagotable por mucho que explores, como las diversas dimensiones del primer sueño que realmente abarca la historia del mundo; sus muchos niveles no son simplemente un emblema ingenioso. Un símbolo lleva el don de la humildad; sabes perfectamente que nunca llegarás a entenderlo completamente.

Ahora, la posición del psicoanalista con respecto a su paciente es la de estar expuesto a la urgencia del paciente de que se le explique, por tanto, el psicoanalista está tentado a dar explicaciones. Uno se encuentra a sí mismo utilizando esta palabra peligrosa ‘porque… porque, porque’, que ella conduce a una degradación interminable. El niño autista pregunta: ¿por qué, por qué, por qué? a todo lo que digas. Este regreso infinito por supuesto conduce al concepto de Dios, ‘porque Dios lo dijo’. Bueno, eso no es una conclusión inaceptable: ‘él lo hizo y dijo: está bien’. Pero todavía es una conjetura; todas las pruebas que las religiones han citado sin cesar sobre la existencia de Dios, realmente son sólo la prueba de la ignorancia del hombre. No sabemos. Está abierto sólo a nuestra observación y nuestro asombro, y esto es, a mi juicio, la base de la experiencia estética: pavor y asombro ante la inexplicable complejidad del mundo y, particularmente, el mundo dentro de su propia cabeza.

Puede parecer una cosa muy precaria que el analista abandone su posición de alguien que sabe más que su paciente. ¿Por qué deberían pagarte tus pacientes si tú no sabes más que ellos? Bueno, de hecho no te pagan porque sepas más que ellos, ellos te pagan por conducir algo que nosotros llamamos análisis, que es un proceso que no entendemos realmente pero cuando los pacientes entran en él tienen el tipo de experiencia que Virginia describió, experiencias que no se pueden describir utilizando sólo el lenguaje sino con toda clase de metalenguajes. La gente, incluidos los analistas, están convencidos después de mucha experiencia de que hay algo en el análisis que favorece el crecimiento y desarrollo de la persona y de la personalidad. La formulación de Bion es que la verdad es el alimento del pensamiento. Por supuesto, no tenemos ninguna verdad a distribuir a nuestros pacientes; pero en alguna parte del proceso hay alimento para el pensamiento.

Si fuera verdad que la transferencia del paciente fuera hacia la persona del analista, se detendría con bastante rapidez. Pero, estoy bastante convencido, y escribí sobre esto en relación con el Conflicto Estético, de que el vínculo del paciente no es con la persona del analista sino con los objetos internos del analista. O sea, la transferencia existe en un nivel mucho más imaginativo estético y quizás incluso espiritual que la que incluía la descripción original de la transferencia.

Por tanto, cuando el paciente describe cosas a cerca del analista que te parecen inexactas o incorrectas, como analista, uno tiene que detenerse y esperar para ver cuál es la evidencia que el paciente tiene. En efecto, la transferencia es un proceso de la construcción de leyendas. Mientras escuchaba el magnífico trabajo de James Fisher, pensaba: ‘Bueno, vaya persona más inteligente este Meltzer, me gustaría conocerle’. Las leyendas se construyen, y la gente les da nombres, pero realmente esto es por razones de simplificación y para identificar y para hacer posible la comunicación en público, etc. Las leyendas no son verdad; no hay ninguna verdad en ellas. El hecho de que haya escrito algunos libros, cuyo contenido me cuesta muchísimo soportar al leerlos, y de los que me hablan mis colegas y amigos pero casi no reconozco, todo esto es prueba del tipo de proceso que forma parte de cualquier cosa que se pueda considerar creativo u original, o sea, todo es el resultado de algo que habla o escribe a través de ti.

Catharine me entrevistó para el Journal of Melanie Klein and Object Relations, [entrevista] basada en mi personal odio a la canción de Frank Sinatra ‘Lo hice a mi manera’, y nombramos a esa entrevista ‘A su manera’[1]. Siempre quedo bastante sorprendido cuando considero cómo el psicoanálisis me capturó cuando tenía cerca de los diesiseis años y me arrastró a la facultad de medicina, después a Inglaterra, me arrastró a Oxford y etc., totalmente impotente.

Estoy bastante convencido de que el psicoanálisis me podría hacer esto, arrastrar hacia delante, funcionando como una droga a la que me he vuelto adicto, entonces debe ser un grupo potente de ideas. Se dice mucho actualmente que Freud es atacado por la prensa, y se pregunta si el psicoanálisis sobrevivirá, etc. No tengo la menor duda de que el psicoanálisis sobrevivirá y crecerá y cambiará y se desarrollará. La razón por la cual pienso que sobrevivirá es porque tiene un agarre muy fuerte en dos grandes ideas. Una es la gran idea de la formación de símbolos; y la otra es la gran idea del encuentro transferencia-contratransferencia.

Ahora, por supuesto, surge la pregunta: ¿hace falta que hagamos algo? Bien, un encuentro como el de este fin de semana es una de las formas de hacer algo. ¿Qué hace? Pienso que esta es una ocasión ceremonial, para beneficio de los niños, como Navidad. Alberto [Hahn] me dijo que hace un año y medio –más o menos- de decidió una política diferente y que se iban a aceptar todos los trabajos presentados… Bien, esto me pareció muy inteligente. No frena que la gente que presenta trabajos tenga malas experiencias pero, por lo menos, tendrían experiencias a través de las cuales podrían aprender algo; no puedes aprender nada si tu trabajo es rechazado por un comité o lo que sea.

Como sabéis, me opongo a todo tipo de organización. Cualquier organización tiene que adoptar una estructura jerárquica y esta estructura jerárquica implica autoridad y, por lo tanto, intimidará a las personas que no son hábiles políticamente, y será disfrutado por los que sí son hábiles políticamente. La pregunta es si en psicoanálisis es útil el organizarse, o si hay que dejar al psicoanálisis a su organización inconsciente como un sistema planetario natural girando alrededor de alguna tierra legendaria con su sol y luna, etc. Estoy totalmente a favor de dejarlo a la formación de leyendas y no tomando tan seriamente este pseudo problema de cómo organizarlo, como contenerlo dentro de los límites de la ingenuidad humana. El Olimpo estaba lleno de vida, la ‘religión de la alegría’ como lo llamó Keats. Pero las iglesias psicoanalíticas, me parece, son mortíferas.

No sé si he descripto estos sueños suficientemente bien para que vosotros podáis pensar y hablar acerca de ellos, pero estaré muy contento de oír lo que queráis decir, porque los sueños me fascinaron absolutamente. Lo que me fascinó era la regresión de la formación simbólica a la formación alegórica. Los sueños del día siguiente, la última sesión previa a las vacaciones, estuvieron fragmentados más allá de lo que uno pudiera creer. Creo que una de las cosas que promovió esta regresión fue mi deleite evidente en el primer sueño, y la conversación que mantuvimos sobre meta-comunicación… Me detendré ahora y os invito a contribuir a la discusión.

[1] [Aquí hay un juego de palabras, en la que se repiten algunas de las palabras del título de la canción de Frank Sinatra: “I Did it My Way” –una frase activa- que se convierte en “I´ve Been Done Its Way”, -una frase pasiva-. D. Meltzer significa así que su vida fue llevada y determinada por el psicoanálisis].

Nota: Lo escrito entre corchetes fue añadido por los traductores.

 

Traductores: Conor Gleeson y Carlos Tabbia

 

Fisher, J. (2000): “A Father´s Abdication: Lear´s retreat from aesthetic conflict”, presentado en el Congreso: “A Developmental View of the Psychoanalytical Method” , organizado por Associazione Martha Harris di Psicoterapia Psicoanalitica dell´Infanza e dell´Adolescenza (EFPP), en Florencia. Publicado en Int. Journal Psycho-Analisis, 2000, vol. 81, 963-982.

Harris, M. and Meltzer, D. (1976): “Child, Family and Community: a psycho-analytical model of the learning process”. Publicado en A. Hahn (ed.): Sincerity and other works, Karnac Books, London, 1994, 387-454. Traducido al catalán en Espaxs, Barclona, 1898 como El paper educatiu de la familia. Ed. Spatia, Bs. As., 1990 lo publicó como Familia y comunidad.

MacSmith, C. and Meltzer, D.: “I´ve Been Done Its Way”, Journal of Melanie Klein and ·Object Relations, vol. 16, n.2, 1998, Binghamton, New York. Traducida al italiano en Silvia Fano Cassese: Introduzione al pensiero di Donald Meltzer, Borla, 2001, Roma, 99-109.

Meltzer, D. (1967): The Psycho-Analytical Process; traducido al español por ed. Hormé, Bs. As.

Meltzer, D. y Harris Williams, M. (1988). The Apprehension of Beauty, The Clunie Press ; traducido por Ed. Spatia: La aprehension de la belleza. El rol del conflicto estético en el desarrollo, la violencia y el arte, Bs. As., 1990.

Shakespeare, W.: Sueños de una noche de verano.

Ungar, V. (2000): “Transference and Aesthetic Model”, presentado en el Congreso: “A Developmental View of the Psychoanalytical Method” , organizado por Associazione Martha Harris di Psicoterapia Psicoanalitica dell´Infanza e dell´Adolescenza (EFPP), en Florencia. Publicado en portugués como “Transferencia e Modelo estético”, en Psicoanalise, Revista de la SBPdePA, vol. 2º, N 1, 2000.

 

 

 

 

 

Nota: Lo escrito entre corchetes fue añadido por los traductores.

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