R. Castellà y L. Farré presentan 16 casos de adultos cuyos tratamientos se desarrollan entre 1 y 3 sesiones por semana. La presentación de la historia, y en algunos casos las primeras entrevistas, permiten al lector tener suficientes datos para entablar el diálogo interno entre el material que se nos ofrece y nuestra experiencia clínica.
Se nos invita a recorrer, junto con ellos, los diferentes mundos de sus pacientes: desde el confinamientote Llùcia (L. Farré), la necesidad de gratificación infantil de Margarita (R. Castellà), la pasividad, exhibicionismo y voyeurismo de Abelardo (L. Farré) y otros. Si bien todos los casos presentados so de pacientes adultos, en sus comentarios encontramos abundantes referencias a la psicología evolutiva. Como en el caso de Agnès, la hipocresía del periodo de latencia para evitar el contacto emocional. O bien las referencias a la pubertad en el caso de Clàudia: “Los primeros pasos del enamoramiento adolescente son el abuso, la humillación y la provocación”.
El intercambio fluido entre terapeutas y supervisor permite acercarnos a los conceptos meltzerianos de una manera aguda y directa. Las ideas desarrolladas en “El proceso psicoanalítico”, “Metapsicología Ampliada”, “Claustrum”, “Vida Onírica”, “La Aprehensión de la Belleza” y “Sinceridad y otros ensayos” encuentran su articulación con la práctica clínica.
Su amplia cultura y conocimientos, de Sócrates a John Wayne, pasando por Shakespeare, le permiten vincular el material a los grandes mitos de la humanidad, a la novela y al cine.
El epílogo es el texto de la conferencia de despedida que D. Meltzer pronunció en el marco de las jornadas-homenaje organizadas por el GPB en su 80º aniversario. Ahora, en el momento de escribir esta recensión, este epílogo está cargado de significación. Bajo el nombre de “Buena Suerte”, es un texto que expresa las reflexiones sobre el trabajo psicoanalítico de alguien que se dedicó toda su vida profesional desde el encuentro misterioso e inefable con el paciente a la formulación de nuevos conceptos metapsicológicos. Es también una de sus últimas aportaciones públicas. Donald Meltzer murió en agosto de 2004.
Recensión: Eileen Wieland
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